miércoles, 17 de junio de 2015

ABORTO SÍ O ABORTO NO, UN NUEVO PUNTO DE VISTA SOBRE EL ABORTO





Lo primero que hay que dejar claro es que el aborto no es un plato de gusto para absolutamente nadie, es un último recurso en el que hay más de una “vida” en juego, ya explicaré porque lo pongo entre comillas. En principio, da exactamente igual que al feto se le considere persona o no persona. La cuestión aquí es que NO solamente se defiende 1 vida, ni 2, ni 3; se defienden varias. Abortar no es idóneo, ya lo sé, pero de momento no se ofrecen opciones mucho mejores. Quedarse embarazada cuando NO quieres o no estás preparada porque el futuro hijo estará condenado a una vida sin recursos, hoy en día, puede fastidiar la vida de una mujer, la de su pareja, la de sus familias e incluso la de ese mismo hijo cuando alcance un porvenir precario. A nadie le agrada la idea de que un feto no prospere, pero ¿acaso está mejor obligar a una persona a tener un hijo y a sacrificar su vida por él? Esta obligación a procrear que quiere algunos pretender imponer llevará a la infelicidad a miles de jóvenes y a muchas de sus familias. Que no tengan el cinismo de negarlo, un embarazo no deseado puede truncar la vida y la felicidad de una persona y que esto lo sufra también ese mismo niño (al que tanto defienden) durante su infancia, una fase vital tan importante que suele marcar el resto de nuestra existencia. A lo que hay que añadir otra consecuencia más que nunca se menciona, con la obligación a procrear también están abortando la posibilidad de un futuro niño SÍ deseado, que SÍ tenga una infancia feliz y unos padres volcados en él. Y esto también es derecho a la vida. Sin embargo, cierta gente no es capaz de alzar la vista tan a largo plazo. Prefieren arriesgarse a la posibilidad de crear padres frustrados, niños infelices, cientos de muertes por abortos clandestinos e incluso rupturas familiares, simplemente por centrar el 100% de los esfuerzos en ese “concebido no nacido”, algo difícil de definir.
Todo esto es lo que trata de promover la ley del aborto propuesta por los conservadores, la cual tiende a ignorar las vidas que ya existen, que tratan de buscar su felicidad y la de los suyos. Solamente se piensa en la obligación de alumbrar, y se escandalizan ante el aborto porque les resulta un atentado contra la vida. Sin embargo, paradójicamente, mientras hay miles de vidas ya nacidas muriéndose de hambre en países subdesarrollados, en lugar de promover la adopción para salvar estas miles de vidas de un sufrimiento real, promueven la procreación obligatoria, sin control e incluso sin uso de preservativos. Solamente pregunto: ¿no es más ético y moral adoptar a un niño sin calidad de vida, que está sufriendo, salvando así una vida, que traer al mundo a alguien que aún no existe y, por tanto, no sufre? Aquí subyace la incoherencia de algunos que confunden el derecho a la vida con el derecho a la existencia. El derecho a la vida supone el derecho a una vida digna, con cariño, seguridad y un mínimo de derechos. Por tanto, no hay que defender únicamente el derecho a la existencia, simplemente nacer, y una vez nacido, que se dios se ocupe de ti. Pues, déjenme decirles, que esto no es derecho a la vida sino que, por el contrario, es bastante cruel. Póngase usted mismo como ejemplo, si le hubiera tocado nacer para pasar hambre, miseria y sufrimiento, ¿acaso hubiera preferido existir?, ¿o hubiera preferido permanecer en ese desconocido limbo? Llámenme loco, pero intuyo que la mayoría se decantará por la segunda opción. De tal modo, nunca se debe confundir el derecho a la vida con el derecho a la existencia, pues son cosas muy distintas.
Para acabar y hacerles pensar un poquito más, les lanzaré otro dilema ético en relación con esto del aborto: si los que pariesen fuesen los hombres, ¿también se amoldarían las leyes para marcar como prioridad el alumbramiento de ese “concebido no nacido”?