martes, 23 de octubre de 2012

¿POR QUÉ EL PP Y EL PSOE SIEMPRE GANAN LAS ELECCIONES?


¿POR QUÉ EL  PP  Y  EL  PSOE  SIEMPRE GANAN LAS ELECCIONES?   EL BIPARTIDISMO  (Aviso: con ánimo de ofender)

Todo se reduce a que la gente está como gilipollas pero sin el “como”. Nosotros, la gente, o gentuza tal y como nos deberíamos definir, nos quejamos mucho de los políticos. Decimos que son todos iguales, pero ¿y nosotros los putos votantes?, ¿no somos también todos iguales? Yo creo que así sucede sin ningún género de dudas, y además, curiosamente, nunca nos lo echamos en cara a nosotros mismos. De hecho, votamos siempre a los mismos malditos políticos lo hagan todo lo asombrosamente mal que sean capaces de hacerlo. Esto significa 2 cosas: o que somos masoquistas o que somos gilipollas. Y visto lo que nos gusta comprar Mercedes y BMWs no creo que seamos lo primero.
Primeramente nos topamos con el populoso grupo de aquellos que no han cambiado de partido político en su mísera vida, y que tachan a los que sí lo han hecho de chaqueteros cuando en la política ser chaquetero es un requisito imprescindible si se quiere llegar a poseer un mínimo de criterio. Me sorprende y me indigna la enorme cantidad de gente que vota sin haberse leído el programa electoral de su partido y sin hacer un mínimo análisis de las medidas y políticas que ha seguido el susodicho partido en la pasada legislatura. Quizás esta actitud sea comprensible en nuestros mayores tradicionalistas, pero ¿y el resto de la gente? ¿Pasan de todo o es que prefieren vivir en la ignorancia por ahorrarse el esfuerzo que pueda ocasionarles presentar un mínimo de lucha contra los que nos pisotean todos los días y que seguirán pisoteando a nuestros hijos y nietos?   De verdad, me repugna que la gran mayoría de la masa humana de este país seamos tan estúpidos, aunque sé que en otros sitios andan igual o peor, si bien no me consuela aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos"
Respecto a los que se abstienen o votan en blanco, sufren otra tremenda y perjudicial incoherencia y/o falta de perspicacia. Dicen que lo hacen como medida de protesta,  pero simplemente con las matemáticas más básicas se demuestra que gracias a su acto de pasividad están permitiendo que esos puñeteros políticos que tanto les están fastidiando y de los que siempre se quejan sigan haciendo lo que les plazca gracias a su “revolucionaria” pasividad. Digo yo: ¿si de verdad quieren protestar por qué no votan en contra de los partidos que malgobiernan?  ¿O es que prefieren ahorrarse el paseo de ir a depositar el voto?  Y otro tanto vale para los que votan en blanco. Sí, sí, ya sé que no les gusta ningún partido, que su nivel de integridad no se encuentra reflejado por ninguna formación, ¡pero, copón bendito, si nos va a gobernar un malnacido ¿no será mejor uno que se limite a darnos un pellizco de vez en cuando que no otro que nos arree una patada en los huevos todos los días?!  Pues gracias, en parte, a esas abstenciones y votos en blanco siempre estamos gobernados por el de la patada en los huevos. Después, no paran de decirnos que salgamos a manifestarnos a las calles. Que me parece bien. Pero que, cuando se puede hacer otra cosa igual de valida o más para protestar como lo es votar, se queden en sus casas, la verdad es que me repatea bastante y además el porcentaje de abstención se la repanpinfla al conjunto de la sociedad, daría igual que llegase al 70%, no por eso el poder se iba a quitar del medio por las buenas.
Recapitulemos. Quitando a este 35% que lamentablemente pasa de la política. Desgraciadamente, calculó que solamente alrededor de un 10% de la gente vota sopesando las actuaciones, los programas, y la calaña de los componentes de un partido. De tal forma que no tiene problema en cambiar de partido si el anterior no le ha convencido. Sin embargo, con estos datos es imposible que el sistema democrático alcance todo su potencial. Si nosotros, la gentuza, votamos como un rebaño de borregos atendiendo sólo a aquellos que ponen más carteles en las calles o a los que más salen por televisión; o atendiendo a nuestro orgullo o cabezonería intentando justificar para nuestros adentros las actitudes más abominables de los que nos han gobernado en los últimos años. Así, con esta actitud, nunca cambiaremos nada por mucho que salgamos a protestar a las calles. De nada sirve si luego a la hora de la verdad, cuando tenemos gran poder para castigar y dar un escarmiento a aquellos que nos están malgobernando, volvemos a votarlos ofreciéndoles carta blanca para que puedan seguir haciendo sus vomitivos tejemanejes. HAY QUE DEJAR DE SER GENTUZA MANIPULABLE, POR FAVOR. De tal modo que si se nos ofrece una oportunidad para cambiar el rumbo, no la malgastemos metiendo a todos los políticos en el mismo saco cuando algunos no han tenido la posibilidad de tomar una sola medida en su vida. No creo que todos los políticos sean iguales, por eso, dejemos que, al menos, se equivoquen otros.
No cambiar de partido aludiendo a que todos los políticos son iguales es una excusa de cobardes porque es claramente una mentira asquerosa, tal y como lo es cualquier generalización. ¿Acaso podemos decir que todos los empresarios son unos explotadores o que todos los curas son pederastas? Evidentemente no, los hay que son magníficas personas. Por eso, con este manifiesto, intento hacer un angustioso llamamiento a que aparezca ese condenado sentido común que debe existir en algún recóndito lugar en las cabezas de las personas.
A resultas de todo esto, podemos entender por qué el PP ha vuelto a ganar las elecciones en Galicia, a pesar de ser el partido que prácticamente no hace nada para evitar el gran fraude fiscal, que es cómplice de desahuciar a gente que ha sido estafada, que permite sueldos estratosféricos a “expertos” que no paran de equivocarse y esquilma a los que trabajan duramente, que te cobra un 21% de IVA en compresas o pañales (curioso impuesto por el derecho a la higiene), que aplaude que los ricos se hagan cada vez más ricos mientras que los pobres sean cada vez más pobres, que introduzca la caza y los toros y la religión en el sistema educativo y quite a los maestros de apoyos para niños que lo necesitan, que no haga nada por crear empleo sostenible, que las ayudas sociales le parezcan gastos supérfluos, que piense que para que un político sea bueno tiene que cobrar más de 100.000 euros al año y sólo por eso lo sea aunque tenga cero estudios, que acapare y controle un montón de medios de comunicación para lavarse su imagen con dinero público, que criminalice a los trabajadores y perdone a los delincuentes, que discrimine a los homosexuales o a los inmigrantes, que desprecie a los gente con mascotas, éstas incluidas, cobrando otro 21% de IVA por la sanidad veterinaria, que intente someter la justicia a sus propias ideas de moralidad, que solamente gobierna para los suyos aunque los suyos representen sólo un 20% de la población… etc, etc, etc.
En conclusión podemos decir que a pesar de que son partidos que fallan más que aciertan, no son tontos, y se aprovechan de que les basta con tener lobotomizada a un 30% de la población si otro 60% está en la inopia y sólo un 10% de ella entiende verdaderamente en qué consiste la democracia.  Por eso el PP ha ganado las elecciones en Galicia y en otras muchas comunidades. Y casi todo lo dicho aquí, vale tanto para el PP como para el PSOE. Ambos partidos son los que mayor cantidad de cabezas de ganado humano tienen en España y por eso siempre ganan las elecciones. Y no se confundan, que yo no estoy diciendo a quien hay que votar, solo estoy reclamando que nosotros, la gentuza, la masa humana, adquiera poco a poco algo de criterio y se atreva a cambiar de partido, sea cual sea, por lo menos para darles también a otros la oportunidad de equivocarse y que no se equivoquen siempre los mismos y en lo mismo. ¿Acaso así no se renovaría esa clase política de la que tanto nos quejamos pero a la que eternamente mantenemos en el poder?